Misioneros llegan a Peñuelas para ayudar a entregar suministros

Camille Rodríguez Báez
Twitter: @CamilleRodz_EV
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Respondiendo al llamado del Obispo y del vicario de Pastoral Social de la Diócesis de Ponce, P. Obispo Rubén González Medina, CMF, y P.Carlos Collazo, respectivamente, que solicitaron ayudar para la entrega de suministros en la parroquia Sagrado Corazón de Jesús en el Barrio Tallaboa de Peñuelas, un grupo de misioneros llegó el domingo, 19 de enero al mencionado lugar, para colaborar en clave misionera. Esto en el contexto de la crisis posterior a la serie sísmica que se registró en el sur de Puerto Rico.

Según detalló Ángel D. Montes, secretario nacional de la Pontificia Obra de Propagación de la Fe de Obras Misionales Pontificias (OMP), ese fin de semana realizarían un taller de formación del Programa de Verano Misionero en Villa Regia en Arecibo. No obstante, ante la urgencia de colaborar en la entrega de suministros, concentraron el taller en dos días  y el domingo llegaron para ponerse al servicio de sus hermanos del sur

El grupo que participó en la entrega de agua, comida enlatada, frisas, toallas y otros artículos de primera necesidad en los Sectores Seboruco, Juncos, Tallaboa Encarnación, Pueblito y el Boquete del Barrio Tallaboa, estuvo compuesto por 120 misioneros no solo  los participantes del Taller, sino que se integraron participantes de otros años en Verano Misionero, misioneros de la comunidad Villa Regia y miembros de Cáritas parroquial de la Parr. San Felipe Apóstol de Villa Carolina.

“El grupo se dividió en cuatro. De estos, tres estuvieron compuestos por un líder OMP, otro de la parroquia San Felipe Apóstol y un líder comunitario que estaba encargado de orientar a los misioneros de los lugares que debían llevar la ayuda. Mientras, un cuarto grupo se quedó en la parroquia organizando suministros que fueron entregados más tarde”, explicó Ángel D.

Del mismo modo, precisó que las ayudas fueron llevadas a refugios comunitarios, que los residentes improvisaron con casetas de campaña y carpas en terrenos ante el temor de que ocurra otro sismo. “Visitamos personas en su mayoría de la tercera edad que, aunque algunos tienen familiares en otros pueblos e incluso fuera del País, que le han ofrecido albergue, prefieren quedarse en sus hogares. También, hay personas que durante el día van a sus casas, pero en las noches regresan a los refugios para pernoctar”, confirmó.

A su vez destacó que, en los sectores más remotos, los residentes le expresaron que “ustedes son los primeros que llegan aquí desde que comenzó toda esta situación, muchas gracias. Ya se me hacían falta unas cositas”.

Al final, Montes indicó que los misioneros que participaron de esta experiencia tuvieron la oportunidad de “ver el rostro de Dios en el prójimo, en nuestros hermanos. Ha sido una alegría habernos puesto a la disposición de estos hermanos para compartir con ellos. Nuestra visita no era meramente una entrega, sino que incluía el acompañamiento, la apertura a la escucha. Esto para que ellos pudieran expresar lo que han estado viviendo. Mas allá de saturarlos con comentarios que pudieran surgir de nosotros, preferimos tener la apertura a la escucha de la realidad que viven y continúan viviendo”.

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